Intuición
Intuición
Vamos, mi querida,
Apresúrate
Suelta la espada
¿No escuchas el grito de tu piel
cuando el filo de la hoja te arrebata la sangre?
¿No sientes
como lentamente te hundes al
tomarla por el mango como un ancla?
Vamos, mi querida,
Escúchame
Escapa de ese lecho
bien sabes que no es rosas ni de nubes
tu espalda astillada cada noche lo descubre.
Libera tu cuerpo de esas sábanas pesadas
y abre la puerta.
Él duerme y quizá sueña
con el caballo de Troya
y el cielo teñido de gris plomo y progreso.
A él se lo tragó la noche
para que puedas oírme
y huir conmigo.
Afuera llueve pero,
no te asustes, es necesario
La huella será estela
y, al cabo de unos segundos,
sólo el agua sabrá nuestro destino.
Vamos, mi querida,
no te demores
no hace falta vestirse elegante
ni plancharse el cabello
Para recorrer este sendero
lo mejor es desnudarse
y dejar que a las hebras las ensortije el viento.
Vamos, mi querida,
no tengas miedo si la tierra se abre
en el útero aún cabes
y siempre ha aguardado tu regreso.

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