El nacimiento de la flora
Trozos de mi diario, 2020
El nacimiento de la flora
La muerte existe sólo para los vivos.
El día en que yo atraviese el umbral
ya no habrá alas ni cielos,
no habrá encierro tampoco túnel,
sólo existirá el largo suspenso
y el silencio absoluto.
Mi cuerpo vestido de blanco
regresará a la tierra
en un peregrinaje profundo
y dejará en otros ojos
retazos de mi vida.
Toda la historia por contar
no es más que una constelación
pues a mi prima le regalaré
los tiernos recuerdos de la infancia,
a mi hermano los chistes
que alguna vez salieron de mi boca,
a la primera mujer que amé
un retrato a todo color de mi juventud
cuando aún florecían los lirios en mi mirada
y dejaba que el viento me peinara
con su animado porvenir.
A las amigas, que quizá aún no conozco,
les heredaré mis viejos rosarios,
los azulados puntos tejidos,
las risas entre tintineos de copas.
A cambio, sólo pediré una única cosa:
Ustedes, las vivas,
celebren mi absoluta entrega
y hagan el honor de propiciar la tormenta,
No importa si sus lágrimas son cápsulas de recuerdos,
Lluevan, por favor, sobre mí
sólo así la pradera ceñirá su vastedad
en la semilla que soy.
Siémbrenme,
pues mi madre creó mucho más que a esa mujer que fui
Este secreto
lo descubrirán quizá algún día,
cuando paseando por estos lares
donde he quedado yo abandonada a la vida,
se asombren con las amapolas
que nacieron de mi mustio corazón
Y comprendan que sólo así
nace la flora.

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